|
|
|
|
Cuidar la hidratación durante la natación
El deportista que practica natación necesita compensar las pérdidas de azúcar y electrolitos que tienen lugar durante las sesiones de entrenamiento.
Si las sesiones de entrenamiento
de natación son duraderas, conviene informarle al deportista de la necesidad
orgánica de suplir la pérdida de azúcares, electrolitos y agua, con el fin de
evitar la deshidratación y la fatiga, que puede afectar de forma negativa a su
rendimiento físico. Ocurre que si las series de entrenamiento son intensas, el
glucógeno muscular (almacén de energía rápida) no basta para suministrar la
energía consumida, y el aporte energético se completa con los hidratos de
carbono sanguíneos. Dado que la glucosa sanguínea sirve de sustrato también al
cerebro, a los glóbulos rojos y el resto de tejidos corporales, en poco tiempo
comienza a disminuir la glucemia -nivel de azúcar en sangre-, y en consecuencia
se puede provocar la temida fatiga, lo que afecta indiscutiblemente al
rendimiento físico y al bienestar personal.
¿Es necesaria la hidratación?
Al estar en contacto directo con el agua, muchos nadadores no tienen la sensación de sudar, tampoco sienten sed, de ahí que no vean clara la necesidad de hidratarse durante el entrenamiento, a diferencia de otros deportes. Por curioso que pueda parecer, la natación genera pérdidas de agua a tener en cuenta, sobre todo cuando la temperatura del agua ronda los 24ºC o es superior. Está comprobado que un nadador puede perder en dos horas, en el curso de una sesión de entrenamiento mantenida, más de medio litro de agua por el sudor, a través del cuero cabelludo.
Por tanto, al igual que en el resto de deportes, el nadador se ha de hidratar y nutrir. En este sentido, las bebidas energéticas se convierten en la manera más cómoda de hacerlo, pues incorporan agua, azúcares y electrolitos, sustratos que se disipan en el sudor. Se puede recurrir a las bebidas energéticas comerciales o elaborar el preparado en casa. Para ello se necesitan los siguientes ingredientes por cada litro de agua: el zumo de 4 naranjas y dos limones, dos cucharas soperas de azúcar, una cucharita de sal y una pizca de bicarbonato.
En cualquier caso, el deportista llevará consigo su botella y la colocará cerca de la piscina para beber en cada pausa.
Riesgos
Las lesiones más corrientes se deben a accidentes por zambullidas mal efectuadas o por resbalones al borde de una piscina, con sus consecuentes caídas, así como también a inmersiones súbitas cuando la diferencia de temperaturas entre el medio ambiente y el agua es muy grande. Por tanto, es evidente que en su mayoría pueden evitarse tomando ciertas precauciones. Entre ellas, no correr alrededor de una piscina, no zambullirse sin estar seguro de coordinar perfectamente todos los movimientos necesarios, y comprobar siempre la temperatura del agua para verificar que la diferencia con el exterior no sea extrema. Esta última precaución reviste particularmente cuando ya no se es joven, porque la resistencia a los cambios bruscos de temperatura se pierde con la edad.
También es aconsejable no meterse en el agua sin haber hecho la completa digestión de una comida, pues el shock producido por el cambio brusco de temperatura puede afectar la digestión incompleta y causar trastornos que pueden ser grandes y dolores estomacales agudos.
Ciber INFIERNITUM. Quetzalcóatl No. 111 Centro, Oaxaca, Oax. Tel. 51-488-92 51-666-42
Puesta en marcha: 24 de Enero del año 2007 E:. V:.