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Cuando era pequeño, cada primero de Noviembre, mi madre doña Mucuy (Tórtola en Maya) nos amarraba un hilo negro en la muñeca, nos metía en casa todos los días a partir de las 6:00 de la tarde disque para que no me asustaran las animas de los muertos, que rondaban durante esos días. Y yo preguntón de siempre, le preguntaba cada Noviembre.. ¿Por qué me amarras este hilo, Mami? y ella cada año me contaba el mismo cuento y ya grande, precisamente hace un rato, le pregunte nuevamente a mi madrecita, aunque ya lo sabia, pero quería volver a escucharle de sus propios labios, pues el cuento me fascinaba. Mi Esposa, hijos y yo nos acomodamos como cada año en la cabecera de la Lapida para volver a escucharla
Hace mucho tiempo, cuentan tus abuelos que en el poblado de Xaibe, había una Joven Costurera que no creía que las almas de los difuntos rondaba por las noches. Era costumbre que entrado la noche se alumbraran como hasta ahora todos los caminos con velas hechos a mano con cera de abejas, se colgaban jícaras de calabaza con atole de máis verde (choco sakan) y se asentaban comida en los cementerios para que las animas de los difuntos del pueblo tengan luz en su camino y disfruten de sus alimentos favoritos cada noviembre.
Se cuenta que esa noche la costurera no cerro su ventana que da a la calle y continuo su arduo trabajo de costurar su Huipil (ropa bordado a mano, tipo Maya de la Península de Yucatán) hasta avanzado la noche cuando de repente escucho risas y carcajadas que provenían del camino, acecho sin temor alguno y pudo ver un grupo de gentes que pasaban rumbo al cementerio llevando consigo velas encendidas. De repente una de ellas se detuvo en la ventana y le pido el favor de guardarle un Encargo, para que a la siguiente noche se lo entregase cuando retornasen.
-Como no Señora, con mucho gusto, le dijo la costurera.
Tomo el encargo que era como uno de las velas que alumbraban en el camino y después se acostó a dormir.
Dice la leyenda que esa noche la costurera amaneció con fiebre alta y asustada quiso guardar el encargo antes de que se extraviara. Grande fue su sorpresa cuando vio que no era una vela sino un hueso de difunto. En ese momento sintió temor pues dicen en su pueblo que le había tocado Mal Aire y que podía morir sino se cura de inmediato.
Le aconsejaron que vaya a ver al Tata (anciano del pueblo) para que le ayude. El abuelo le dijo,
-Hija mía esto te paso por incrédula, por desafiar a las animas de los difuntos, ahora necesitas tener mucho cuidado en devolver el encargo que te dejo uno de las difuntas. Ve y convence a tu vecina que tenga un Bebe de 9 meses, que te la preste para dormir contigo esta noche y cuando lo tengas, báñala con hojas de ruda, amárale un hilo negro en la muñeca y cuando la difunta te pida su encargo, haz que el bebe se lo entregue con esa mano. Pero una advertencia no se lo digas a nadie porque entonces nada funcionara y tu muerte será inevitable
Anocheció, y casi a media noche volvió a escuchar las risas y relajo que los difuntos retornaban del cementerio y atemorizada despertó al bebe y espero por la ventana que estaba cerrada.
-Toc, toc, toc, 3 golpes escucho pidiendo por su encargo, la costurera abrió y sorpresa fue para la muerte al ver que el bebe le entregaba el Hueso, y todos los difuntos comenzaron a lamentarse de tristeza y llanto gritando !Es inocente, es inocente, es inocente !
Y dice la leyenda que se marcharon llorando y gimiendo de dolor por que no se pudieron llevar a la Costurera y no quisieron llevarse al bebe inocente.
Enviado por el V:. H:. R. Reyes
Última
actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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