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| LA BOVEDA CELESTE III |
| Mitología Celeste |
Si observamos un grupo de estrellas, parecen desplazarse en el cielo surcando de oriente a occidente la bóveda celeste. Este movimiento aparente se debe a que la Tierra gira, aunque no advirtamos su movimiento.
Hemos separado el cielo en constelaciones para saber dónde se encuentran determinadas estrellas. Así como hemos dividido la superficie de la tierra en continentes para poder ubicar de manera general a los países. La cultura egipcia de la Antigüedad también formó figuras con los astros basada en lo que conocía. Dándole nombre a las constelaciones, tales como el cocodrilo y el hipopótamo.
Cada cultura ha asociado diversas figuras al grupo de estrellas que en tiempos modernos denominamos constelación del cazador a Orión.
Orión es una de las constelaciones más fáciles de identificar, pues la forman estrellas muy brillantes dispuestas en un gran rectángulo con tres de ellas en el centro. La más brillante, alfa de Orión, tiene un nombre griego, Betelgeuse, que significa sobaco, por el sitio donde se encuentra. Si se observa con cuidado, se advertirá que es ligeramente rojiza. Beta de Orión, o Rigel, está en el lado opuesto del rectángulo y es ligeramente azul.
Como se puede advertir e el ejemplo anterior, muchas se refieren a mitos fascinantes. Así, para la mitología clásica Andrómeda fue una joven hermosa, hija de un rey débil de Etiopía, Cefeo, y de la reina vanidosa Casiopea, cuya presunción no tenía límites. Los problemas de Andrómeda comenzaron cuando su madre hizo alarde de ser aún más hermosa que las Nereidas, bellísimas ninfas marinas. Éstas consideraron que la petulancia de Casiopea había ido demasiado lejos y le pidieron a Poseidón, dios de los mares, que le diera una lección. Como castigo, Poseidón envió un terrible monstruo a las costas del reino de Cefeo. Ante la presión de sus súbditos por el sinnúmero de calamidades que les ocasionaba aquel engendro, Cefeo consultó al oráculo de Amón. Éste señaló que el rey debería sacrificar a su hija virgen para calmar la furia de la bestia..
Las constelaciones modernas en general llevan nombres de personajes de la mitología griega.
Así, Andrómeda fue encadenada a una roca en espera de que el monstruo llegara por ella, mientras la contemplaba su madre arrepentida. Se piensa que el lugar del sacrificio debe haber sido Jafa (el moderno Tel-Aviv), en la costa mediterránea.
Mientras tanto, Perseo había matado a Medusa, cuya cabeza tenía el poder de convertir en piedra a todo aquel que la mirara e iba victorioso montado en Pegaso cuando vio a la joven Andrómeda encadenada en el acantilado. Al principio pensó que se trataba de una estatua de mármol -por la blancura de su tez-, pero cuando el viento sopló e hizo ondular su cabellera, Perseo descubrió la verdadera identidad de la mujer, se prendó de ella y decidió salvarla. Su amor aumentó cuando se acercó y escuchó la historia de la tímida y dulce joven, que sólo se parecía a su madre en cuestión de belleza. La conversación se interrumpió por los rugidos del monstruo Cetus, que se aprestaba a devorar a Andrómeda con sus poderosas mandíbulas. Rápidamente, Perseo mostró la testa de Medusa al monstruo, que se convirtió en piedra al mirarla.
En todas las constelaciones unas estrellas son más brillantes que otras. Se clasifican de acuerdo con su brillo. Las más notables tienen nombres como Arturo o Sirio.
En una constelación, a la estrella más brillante se le llama alfa (a), a la siguiente beta (b) y así sucesivamente: g, d, e ... Por ejemplo, en la constelación de la Osa Menor, la estrella Polar es la a, ya que es la más brillante.
En la constelación de Andrómeda, cuya figura aparece en la sección anterior, la cabeza está marcada por una estrella de segunda magnitud, alfa Andrómeda, que anteriormente también pertenecía a la constelación del Pegaso. Así, a Andrómeda también se conoce como Alferats o bien como Sirrah, nombres que en lengua árabe -al-faras y surrat- significan caballo y ombligo, respectivamente. Ahora esa estrella pertenece exclusivamente a Andrómeda.
La cintura de la figura encadenada está marcada por beta Andrómeda, también conocida como Mirach, nombre derivado de la palabra árabe al-mi'zar, que significa faja.
Uno de los grupos de estrellas que se observa mejor desde México es el de Orión. Está formado por tres estrellas en línea rodeadas por otras cuatro que forman un gran rectángulo.
En la mitología egipcia esta constelación era un barco que llevaba a los muertos a su morada definitiva en el Occidente. También se le asocia con un cazador en el este de África, hasta el sur del Congo, y en el área del Níger. Probablemente esto se debe a la tradición de los cazadores ancestrales de civilizaciones agrícolas del presente. En contraste, para los antiguos polinesios, que fueron grandes navegantes, la constelación de Orión era una red para pescar: Maui, el creador, la empleó para atrapar al pájaro de fuego, al que luego mató, ¡golpeándolo con el hueso de la mandíbula de su abuela!
Para los indios lacandones actuales, este mismo grupo de estrellas corresponde a una marrana y su lechón, rodeados por otros animales.
La mitología griega señala que en Tebas vivía un viejo campesino llamado Hierius. Un día ofreció hospitalidad a tres viajeros extranjeros que resultaron ser Zeus, Neptuno y Mercurio. Una vez que hubieron comido, los visitantes preguntaron al campesino si tenía algún deseo, él respondió que hubiera querido tener un hijo y los dioses decidieron complacerlo. Parados junto a la piel del buey que acababan de comerse, los dioses le orinaron encima y pidieron a Hierius que la enterrara. Con el tiempo de allí nació un bebé al que Hierius llamó Orión, debido a la forma en que fue concebido.
Tiene poco tiempo en comparación con el tiempo que la especie humana lleva viviendo en el planeta, que nos dimos cuenta de que éste es un astro de tantos y que se mueve no sólo en torno al Sol y a la Galaxia, sino hacia el cúmulo de estrellas llamado Virgo. Este cúmulo es un conglomerado de galaxias en cuya dirección se desplaza el Sol junto con la galaxia de la que forma parte.
El punto de la esfera celeste que se encuentra exactamente sobre la cabeza del observador se denomina "cenit", y es el punto que señalaría en la dirección de una plomada vertical. La vertical es perpendicular al plano horizontal y, por eso, el cenit forma un ángulo de 90º con el horizonte. El punto de la esfera celeste opuesto al cenit, y que se encuentra justo bajo los pies del observador se denomina "nadir"
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actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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