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EN COMUNIÓN CON EL ÁRBOL

Cierta noche, como en aquellas noches en que el alma del árbol se encuentra en paz, en que todo parece armonía y belleza alrededor, sentado en el quicio de una banqueta, pude observar y entrar en contacto con el alma del árbol; pude entrar en comunión, y el lenguaje del hombre se volvió el lenguaje del árbol, ocurrió un dialogo que solo el árbol y yo pudimos comprender.
Este fue el dialogo entre el espíritu del hombre y el espíritu del árbol: el hombre le dijo al árbol,
Oye es posible que podamos platicar?, incrédulo espero respuesta y atento a lo que su corazón decía, pudo escuchar tenue voz que susurraba,
Es posible si así lo deseas, es posible si preparado estas.
Perplejo el hombre creyó que otro de su naturaleza contestaba, volvió a preguntar en el silencio de su corazón, ¿ eres tu quien me ha contestado¿, los segundos pasaron y el hombre para cerciorarse de que quien contestaba era el espíritu del árbol, agrando los ojos para ver a su alrededor, sin embargo, mantuvo abierto el lenguaje de su corazón.
Se volvió a escuchar la voz del árbol y le dijo, ¡no te engañes! , en verdad tienes el deseo de platicar, hoy has comenzado a comprender mi lenguaje, abre un poco mas tu corazón y podrás comprender mejor.
El espíritu del hombre se alegro de entrar en el lenguaje del árbol y mil preguntas vinieron al instante, solo que el árbol ,continuo hablando y dijo,
Mira, se lo que deseas saber, voy entonces a contestar parte de tus dudas. Yo soy testigo mudo de todas las cosas que suceden en este espacio, yo tengo en mi cuerpo la historia del universo y la propia historia del hombre. Todos los días y las noches veo pasar hombres como tu, los veo sentarse, los veo platicar, los veo caminar, unos con la cabeza en alto, otros cabizbajos, arrastrando los pies, otros con su andar de prisa y otros, los mas afortunados quizás, han llegado hasta mi tronco para decirse palabras bellas de ocasión, en todos ellos veo y escucho en el palpitar de su corazón que su preocupación mas grande es el adueñarse de las cosas de la tierra y del hombre por el hombre, algunos piensan encontrar monedas en el suelo, quitarle monedas al vecino, desquitarse del hermano y otros le temen enfrentarse a sus miedos y rencores; en toda mi historia, jamás había visto a ningún hombre elevar su cabeza hacia arriba y preguntar que hay allá en el océano grande, jamás vi pasar a alguien que se preguntase porque los de mi especie siempre apuntamos al infinito. Hasta me había hecho a la idea de no importarle en absoluto a ningún hombre, y ¡ oh sorpresa!, cuando observe que te acercabas y casi tropiezas por voltear hacia arriba para mirar las estrellas, me dije, pareciera ser que su mirar anda muy lejos y posiblemente no repare en mi, que también intento encontrar explicaciones en la meditación constante que realizo, en este lugar donde la mano del hombre me sembró.
Cuando te sentaste, pude apreciar tu alma grande, que se podría platicar y compartir experiencias, por ello, cuando preguntaste si era posible entender mi lenguaje, de inmediato abrí mi corazón, se que tus dudas son muchas, es posible que hoy no concluyamos, sin embargo, compartiré algunas cosas contigo; tu inquietud mas grande es saber porque siempre no dirigimos en silencio al infinito, porque mis hojas van arriba y las raíces abajo, porque mis ramas y mi tronco, de que manera me relaciono arriba y abajo, como a la izquierda y a la derecha, como adentro y afuera, como con el hombre y mi hacedor, como respiro y de que manera aquieto mi corazón, de que manera te escucho, porque en silencio lloro y rió cuando al jardín vienen niños y madres amamantando el producto de su amor.
Has de saber que todos los árboles, los arbustos y las hierbas siempre elevamos el espíritu hacia arriba, porque allá en el infinito, allá donde no existe tiempo ni espacio, mas allá de donde nace y se oculta el sol, el gran hacedor de todo, crea y recrea su obra, y nosotros en muda contemplación, en el silencio de nuestra meditación, lo contemplamos y lo alabamos, recibimos y damos todo aquello que el gran arquitecto construye en el abrir y cerrar de sus ojos; tal vez en alguna ocasión en que hayas visitado el lugar donde habitan nuestras almas, nuestras familias, hayas escuchado cuando en conjunto con el viento, aplaudimos llenos de alegría cuando el padre ha concluido una mas de sus obras, uno mas de sus universos, entonces todos los de mi especie impregnan de aromas y colores los campos y las ciudades de los hombres, sin embargo, tan ocupado se encuentra que apenas puede apreciar el aroma de la magnolia o de percibir el gran aplauso que como cascada proviene de la montaña, aromas y aplausos que se quedan sobre la piel, la casa, el vestido y la comida del hombre, pero su prisa, su deseo por poseer la tierra no lo dejan saborear toda esa belleza que el mismo arquitecto uso para engrandecer su obra y de ser admirada por el hombre que es su semejanza.
Seguramente has de ver observado como todos los de mi especie
Abrimos nuestros brazos hacia el universo, abrazamos al cielo para traerlo a la tierra, lo inhalamos y lo exhalamos, cuando respiramos, traemos a la tierra toda esa creación en proceso, acariciamos con los dedos aquello que proviene del infinito, impregnamos nuestras flores, nuestras ramas y el tronco, nuestras raíces que acarician la tierra son impregnadas por toda la creatividad que llega a convertirse en la vida que tienes. Ese abrazo que prodigamos al universo, a cada segundo es un que la tierra recibe por nuestras raíces, a cambio la tierra no abraza y sostiene para seguir en la oración constante.
Quiero decirte, que por las noches cuando un nuevo ciclo terrenal se cierra, los de mi especie van con el ciclo y deben cerrar sus ojos para descansar, ello no quiere decir que dejemos de hacer oración que olvidemos la contemplación del proceso de creación, no, en nuestros sueños, meditamos y estamos alertas cuando se concluye una creación mas, de ello el aire es testigo, cuando veas que algunas de mis hojas se mueva, o cuando veas que todos mis brazos se agiten, quiere decir que mi sonrisa nocturna solo es la expresión de esa felicidad que siento por saber que al amanecer podré traer hacia la tierra la nueva sinfonía que se acoplara a lo grande que ya existe.
Veo en tu mente la inquietud por el colgar de mis hojas en la oscuridad de la noche y el elevar de las mismas durante la brillantez del día, por las noches, todo mi cuerpo se relaja y así como cuando tu descansas, descansa hasta la ultima brizna de lo que eres, mis líquidos fluyen mas lentos, mis huesos son mas porosos, mi carne es mas suave y solo el palpitar de mi corazón mantiene el mismo ritmo del amanecer y del anochecer, ,así como el palpitar de tu corazón no se detiene cuando descansas, tampoco en mi se detiene porque en el fondo, desde el corazón grande la creación continua y nuestros corazones pequeños que ocupan un lugar en el océano grande, son gotitas en sinfonía con la creación divina.
Tomado de la red
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actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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