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| EL ANCIANO Y EL BASTÓN |
Del Maestro
Armando Fuentes Aguirre
Cronista de la Ciudad de Saltillo
El anciano guerrero se acercó a la
orilla de su playa...
esa playa donde dejaba las tristezas y recogía paz...
Ahí la vio; primero pensó que era un ángel...
pero era una mujer que lloraba a la orilla del mar.
El viejo lobo se acercó y le
preguntó:
¿Qué te pasa, mujer con rostro de ángel?
Tengo tristeza, ella respondió,
necesito alguien que
me apoye, alguien que me sostenga...
El anciano guerrero le mostró su bastón tallado y le preguntó:
¿Quién sostiene a quien? Vio su
expresión de duda y continuó.
Mi relación con mi bastón es mutua:
él me sostiene sólo si yo lo sostengo con energía...
Si quieres sentir que alguien te sostiene,
levanta a alguien que esté caído;
sentirás el honor del bastón que,
sin preguntar, ayuda a caminar al que envejece...
La mujer lo miró y sonrió;
su sonrisa alumbró la obscura noche sin luna
como una estrella que se levanta cuando está a punto de amanecer...
El lobo la vio alejarse con una
carga menos en el alma
y el se volvió hacia su mar...
en la distancia se escucho un aullido profundo...
Última
actualización: 16 de Enero del año 2009 E:. V:.
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