|
|

Un monarca quiso probar a un eremita y ponerlo en un atolladero. Era su modo de divertirse.
Quería comprometer al eremita e incluso ponerlo en ridículo. No podía entender que alguien pasara su vida contemplativamente y no trabajase para él. Lo hizo llamar.
-Oye, ermitaño -le dijo el monarca, delante de un grupo de cortesanos-, ¿quien es mas poderoso, Dios o tu rey?
Pero el ermitaño no dudo en responder:
-Tú señor.
-Pues como no me expliques eso -dijo burlonamente el rey-, el látigo va a golpear un centenar de veces tu escuálida espalda.
-Es muy fácil señor -repuso apaciblemente el eremita-.
Tú eres mas poderoso porque puedes desterrar cualquier súbdito de tu reino.
En cambio Dios no puede hacer tal cosa, ¿porque adonde podría desterrar a esa persona?
Última
actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
Copyright ©
Hermano Pedro 1999-2007