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En la cima de una alta montaña se hallaba una roca, que majestuosa dominaba el paisaje, desde su sitial preferente, podía ver la ladera de su montaña, el alegre arroyo que corría en sus faldas y con su vista dominaba el valle en la distancia.
En un día como cualquier otro, repentinamente la montaña se cimbró desde sus cimientos y la soberbia roca se desprendió de sus cimientos, iniciando una carrera descendente, pronta y fatal, la fuerza y el impulso así obtenidos, le hicieron romperse en mil pedazos que terminaron su inesperado viaje en el seno del arroyo.
Habiendo ganado el fondo, los guijarros, sin perder su altanería habitual lucharon incesantes por hallar un mejor lugar entre el cieno, así, chocando unos con otros, viajaron en el arroyo hasta incorporarse a un caudal mas grande.
El reto por mantenerse en mejor lugar se agigantaba, la lucha parecía inacabable, los tumbos y fricciones crecían sin cesar, pero ningún guijarro cesó en sus esfuerzos, y continuaron la ciega lucha, aparentemente inútil y desgastante.
El río que alimentado de más caudales, incrementaba su fuerza, con más guijarros, con más fricciones, con mayor desgaste, a veces su viaje se tornaba lento y en otras partes, impetuoso, salvaba obstáculos, cruzaba valles, regaba los campos, pero sin perder de vista su meta, el mar. Siempre vigilante y perseverante, el río llevó en su seno a los guijarros, fluyendo unos, deteniéndose otros, pero sin dejar de impulsarles a todos.
A la distancia, en un remanso, un guijarro proveniente de la altiva roca volvió la vista hacia lo andado y con sorpresa observó que su marcha era suave y placentera, ahora fluía con más presteza con menor esfuerzo.
Prestó atención a sus vecinos y vio admirado, que no eran piedras con las aristas que a veces cortan o nos lastiman, estos vecinos tenían la forma que el contacto entre ellos les había dado, con caras suaves, más pulimentados, pues el mutuo contacto les había limado las aristas que cual navajas en unos y otros en sus inicios todos tenían, y que él mismo, las suyas propias le habían quitado.
Sereno, pensó en el servicio que los demás le habían brindado, con alegría entendió entonces que también a otros había servido, para que todos así cambiaran, en ese remanso que ahora, él sabía, era solo una parte del recorrido, notaba ahora que no importaba, sí había caídas o rocas altas, era seguro que el camino que todas llevaban, alcanzaría su objetivo, unas rodando, otras parando, ya sea apoyándose o dando apoyo, el agua turbia de aquel arroyo, ahora era clara y las aristas de piedras nuevas a su nueva forma ya no cortaban.
Notas tomadas del trabajo del V:. H:. Juvencio R. S. en mi mad:. Log:. Cent:. Const:. Y Leal "Independencia" No. 17 Jurisd:. a la M:. Resp:. Gr:. Log:. "Benito Juárez García" de LL:. Y AA:. MM:. del Estado de Oaxaca.
Última
actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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