|
|
| Distintas historias Zen |

DIÁLOGO ZEN
Los maestros del Zen habitúan a sus jóvenes discípulos a expresarse. Dos templos zen tenían cada uno su pequeño protegido. Todas las mañanas, uno de los niños, que iba por verdura, solía encontrarse de camino con el otro. -¿A dónde vas?- preguntó una vez el segundo. -A donde vayan mis pies- respondió el primero. Esta respuesta dejó perplejo al otro niño; que acudió a su maestro por ayuda. -Mañana a la mañana- le dijo el maestro- hazle la misma pregunta. Te dará la misma respuesta y tu le preguntarás: "Haz de cuenta que no tienes pies, ¿A dónde vas?" Eso lo dejará arreglado. A la mañana siguiente los niños volvieron a encontrarse. -¿Adónde vas?- preguntó el uno. -Adonde sople el viento- respondió el otro. El jovenzuelo quedó otra vez desconcertado, y acudió al maestro a dar cuenta de su derrota. -Pregúntale adónde va si no hay viento- le sugirió. Al otro día los niños se encontraron de nuevo. -¿A dónde vas?- preguntó el uno. -Al mercado, a comprar verdura- respondió el otro.
***** ***** ***** ***** *****
NI VIENTO NI BANDERA
Dos monjes discutían acerca de una bandera. El uno decía: -La bandera se mueve. Decía el otro: -Se mueve el viento. En ese momento pasaba por allí el sexto patriarca. Y les dijo: -No el viento, no la bandera: la mente se mueve.
El sexto patriarca dijo: "El viento no se mueve; la bandera no se mueve. Se mueve la mente." ¿Qué quiso decir? Si lo comprendéis íntimamente, veréis que esos dos monjes trataban de vender hierro y ganar oro.
El sexto patriarca no pudo soportar ver a esos dos cabezas huecas, así que cerró el trato.
Viento, bandera, mente en movimiento: la misma comprensión. Cuando se abre la boca es todo falso.
***** ***** ***** ***** *****
La contradicción tan asombrosa a la forma ordinaria de pensar viene del hecho de que hemos de usar el lenguaje para comunicar nuestra experiencia más íntima, la cual en su misma naturaleza trasciende la lingüística.
***** ***** ***** ***** *****
A un perro no se le estima bueno porque ladre bien y a un hombre no se le estima sabio porque hable hábilmente.
Chuan Tzu.
***** ***** ***** ***** ***** THE ZEN DOCTRINE OF NO MIND
Traducción de Héctor V. Morel
Shen-Hsiu, the head Monk ...... escribió en una pared:
Este cuerpo es el árbol Bódhico; El alma es como el reluciente espejo; Preocúpate de mantenerlo siempre limpio, Y no dejes que se le acumule el polvo.
Hui Neng .....
El Bodhi no es como el árbol; El reluciente espejo no brilla en parte alguna; Como desde el principio no hay nada, ¿Dónde se junta el polvo?
(Nota: Bodhi = Verdadera sabiduría)
***** ***** ***** ***** *****
LAS PUERTAS DEL PARAÍSO
Un soldado, de nombre Nobushigé, acudió a Hakuín y le preguntó: -¿Existe realmente un paraíso y un infierno? -¿Tú quién eres? -Indagó Hakuín. -Un samurái -respondió el otro -¿Tú, un guerrero? -exclamó Hakuín. -¿Qué clase de señor te admitiría en su guardia? Tienes facha de mendigo. Nobushigé se encolerizó tanto que echó mano a la espada, pero Hakuín continuó: -¡Con que tienes un arma! Esa espada probablemente es demasiado roma hasta para cortarme la cabeza. Y, cuando ya Nobushigé desenvainaba, Hakuin observó: -Aquí se abren las puertas del infierno. A estas palabras, el samurái, notando la disciplina del maestro, envainó la espada y le hizo reverencia. -Aquí se abren las puertas del paraíso -dijo Hakuín.
***** ***** ***** ***** *****
LA MENTE DE PIEDRA
H“gen, un maestro chino del Zen, vivía solo en un pequeño templo rural. Un día aparecieron cuatro monjes viajeros y pidieron permiso para encender en su patio un fuego junto al cual calentarse.
Mientras preparaban la fogata, H“gen los oyó discutir sobre la subjetividad y la objetividad. H“gen se les reunió y dijo:
-Ahí hay una gran piedra. ¿Consideráis que está dentro o fuera de vuestra mente?
Uno de los monjes respondió:
-Desde el punto de vista del budismo, todo es una objetivación de lo mental, así que yo diría que esa piedra está dentro de mi mente.
-Has de sentir la cabeza muy pesada -observó H“gen- si andas llevando en tu mente semejante piedra.
***** ***** ***** ***** *****
LLUVIA DE FLORES
Subh–ti era discípulo del Budha. Había comprendido la fuerza del vacío, la doctrina de que nada existe sino en su doble relación subjetiva y objetiva. Cierta vez, Subh–ti, en estado de vacío sublime, estaba sentado bajo un árbol. Empezaron a caer flores en torno de él. -Estamos celebrando tu discurso del vacío -le susurraron los dioses. -Pero yo ni he mencionado el vacío -dijo Subh–ti. -Tú no has mencionado el vacío, nosotros no hemos oído el vacío -respondieron los dioses-. Ese es el verdadero vacío. Y los pétalos caían sobre Subh–ti como una lluvia.
***** ***** ***** ***** *****
Un maestro dice: "Antes que un hombre estudie Zen, las montañas son para él montañas y las aguas, aguas. Mas cuando vislumbra la verdad del Zen a través de la instrucción de un buen maestro, las montañas y las aguas dejan de ser lo que son; sin embargo, cuando más tarde alcanzó realmente el lugar de Descanso (i.e., cuando alcanzó el satori), las montañas y las aguas vuelven a ser lo que eran."
***** ***** ***** ***** *****
OBEDIENCIA
A las lecciones del maestro Bankéi acudían no sólo estudiantes del Zen sino también personas de toda escuela y estamento. El nunca citaba los s–tra ni se entregaba a disertaciones escolásticas, sino que sus palabras salían directamente de su corazón al corazón de sus oyentes. Lo vasto de sus auditorios irritó a un sacerdote de la escuela Nichirén, porque los adherentes de ella habían desertado para oír hablar del Zen. El sacerdote, tan centrado en su propio yo, acudió al templo, decidido a sostener un debate con Bankéi. -¡Eh, maestro del Zen!- prorrumpió-. Espera un poco. Los que te respeten podrán hacer caso a lo que tú dices, pero un hombre como yo no te respeta. ¿Puedes lograr que te haga caso? -Ven junto a mi y te mostraré.- Dijo Bankéi. Orgullosamente se abrió paso el sacerdote entre la multitud para acercarse al maestro. Bankéi sonrió. -Ven, ponte a mi izquierda. El sacerdote obedeció. -No, -dijo Bankéi-, hablaremos mejor si tú estás a mi derecha. El sacerdote, orgullosamente, se pasó a la derecha. -Ya ves -observó Bankéi-, me estás haciendo caso, y pienso que eres una persona muy amable. Ahora siéntate y escucha.
***** ***** ***** ***** ***** ¿AH, SI?
El maestro del Zen Hakuín era alabado por sus vecinos a causa de su vida pura. Cerca de él vivía una bella muchacha japonesa, cuyos padres eran dueños de una abacería. De pronto, sin saber cómo, los padres descubrieron que la joven estaba encinta. Esto los irritó. Ella se negó a confesar quien había sido el hombre, hasta que, tras mucho acoso, nombró a Hakuín. Llenos de cólera, los padres se apersonaron al maestro. -¿Ah, si?- fue todo lo que él dijo. Cuando el niño nació, lo llevaron a Hakuín. Para entonces éste había perdido su reputación, lo que no lo perturbaba, pero cuidó muy bien al niño. Conseguía leche de sus vecinos, y todo lo demás que necesitaba el pequeño. Un año más tarde la joven madre no pudo soportarlo, y dijo a sus padres la verdad: el verdadero padre del niño era un mozo que trabajaba en la pescadería. Los padres de la muchacha acudieron al punto a Hakuín para pedirle perdón, deshaciéndose en disculpas, y llevarse a la criatura. Hakuín estuvo de acuerdo. Todo lo que dijo fue: -¿Ah, si?- y entregó al niño.
***** ***** ***** ***** *****
RELATO BUDISTA
Cierto día en un monasterio Zen-Budista, encontraron muerto a uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela. El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo: Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el PROBLEMA que voy a presentar. Entonces colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos, encima de esta, colocó un jarrón de porcelana muy raro, con una rosa amarilla de extraordinaria belleza en el y dijo así: "¡Aquí está el problema!"
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de extremo valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro ¿Qué representaría?, ¿Que hacer?, ¿Cuál es el enigma? en ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y....ZAZ, destruyó todo de un solo golpe. Tan pronto el discípulo retornó A su lugar, el Gran Maestro dijo: "Tu serás el nuevo guardián del monasterio".
Moraleja de la Historia: No importa cual sea el problema, ni que sea algo increíble o de gran valor. Si encuentras un problema, precisa ser eliminado. Un problema es un problema No importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se acabó.
Por más lindo que sea o haya sido, si no tuviera más sentido en tu vida, tiene que ser suprimido. Muchas personas cargan la vida entera el peso de las cosas que fueron importantes en el pasado, y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes.
Espacio que es indispensable para recrear la vida. Existe un proverbio Chino que dice: "Para poder beber vino en una copa que se encuentra llena de té, es necesario primero tirar el té, y entonces poder servir y beber el vino".
Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no tienen mayor sentido y que están ocupando espacio en tu corazón. El pasado sirve como lección, como experiencia, como referencia; sirve para ser recordado, no revivido. Usa las experiencias del pasado en el presente, para construir tu futuro.
¡¡¡Necesariamente en ese orden!!! Ten en cuenta la perspectiva. Las cosas grandes lo son, sin duda, pero también las pequeñas pueden ser grandes si se ven de cerca
***** ***** ***** ***** *****
AHUYENTA TUS FANTASMAS!
Ahuyentando tus fantasmas!!! Durante años, Hitoshi trató -inútilmente- de despertar el amor de aquella que creía la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día que ella finalmente lo aceptó como futuro esposo, también descubrió que padecía una dolencia incurable y que no viviría mucho tiempo. Seis meses después, ya cerca de la muerte, ella le pidió: - Quiero que me prometas una cosa: nunca te enamorarás de nuevo. Si lo haces, volveré todas las noches para espantarte. Y cerró los ojos para siempre. Durante muchos meses, Hitoshi evitó acercarse a otras mujeres, pero el destino siguió siendo irónico, y le descubrió un nuevo amor. Cuando se preparaba para casarse, el fantasma de su ex-amada cumplió su promesa, y se le apareció: - Me estás traicionando -dijo. - Durante años te entregué mi corazón, y tú no me correspondiste - respondió. Hitoshi. -¿No te parece que merezco una segunda oportunidad de ser feliz? Pero el fantasma de su ex amada no quiso saber de disculpas, y todas las noches se presentaba para asustarlo. Le contaba en detalle lo que había sucedido durante el día, qué palabras de amor le había dicho a su novia, cuántos besos y abrazos se habían dado. Hitoshi ya no podía dormir más, y fue a buscar a Bashó, el maestro zen. - Es un fantasma muy hábil -le dijo Bashó. - ¡Sabe todo, hasta los menores detalles! Y está llevando mi noviazgo a su fin, porque no consigo dormir, y en los momentos de intimidad con mi amada, siento vergüenza. - Vamos a ahuyentar a este fantasma -le aseguró Bashó. Aquella noche, cuando el fantasma regresó, Hitoshi lo interrumpió antes de que dijera la primera frase. - Tú eres un fantasma tan sabio, que vamos a hacer un trato. Como me vigilas todo el tiempo, voy a preguntarte algo que hice hoy; si aciertas, dejo a mi novia y nunca más miraré a mujer alguna. Si te equivocas, tienes que prometerme que no volverás a aparecerte, so pena de ser condenado por los dioses a vagar para siempre en la oscuridad. - De acuerdo -respondió el fantasma, confiado. - Esta tarde, estuve en el mercado, y en determinado momento tomé un puñado de granos de trigo de una bolsa. - Lo vi -dijo el fantasma. - La pregunta es la siguiente: ¿cuántos granos de trigo tomé?
El fantasma, en ese mismo momento, cayó en la cuenta que no conseguiría jamás responder a la pregunta. Para evitar ser perseguido por los dioses en la oscuridad eterna, desapareció para siempre. Dos días después, Hitoshi se acercó a la casa del maestro zen. - Vine a agradecerle. - Aprovecha para aprender las lecciones que formaron parte de esta experiencia tuya -le respondió Bashó. "En primer lugar, ese espíritu regresaba siempre porque tú le tenías miedo. Si quieres ahuyentar una maldición, no le des ninguna importancia". "Segundo: el fantasma sacaba provecho de tu sentimiento de culpa: cuando nos sentimos culpables, siempre deseamos -inconcientemente- que nos castiguen". "Y finalmente: nadie que realmente te amase te habría obligado a hacer este tipo de promesa. Si tú quieres entender el amor, aprende de la libertad".
El amor verdadero sólo se concibe en libertad. Las promesas, los juramentos, los papeles legales no tienen ningún efecto sobre el amor. Este llega cuando él quiere y se va de la misma manera. No hay quien pueda gobernarlo. Se rige por sus propios caprichos. Quien nos ama de verdad no nos exige nada...en realidad sólo espera que su amor sea respondido también con amor. Los fantasmas ligados al amor no deberían existir; porque los sentimientos de culpa, los remordimientos, esas sensaciones de estar en falta, nada tienen que ver con el amor. Y si alguien que supuestamente nos amaba nos hace caer en alguna de esas calamidades del espíritu, debería replantearse seriamente la calidad de sus sentimientos.
Tomado de la Internet
Recopilación: Hermano Pedro
Última
actualización: 16 de Enero del año 2009 E:. V:.
Copyright ©
Hermano Pedro 1999-2009