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| Enseñanzas de Hu-Ssong |
ESTÁ A PUNTO DE SALIR EL SOL
Hu-Ssong llevó a sus discípulos a pasar la noche en la montaña. Quería que
aprendieran a amar la naturaleza, y sabía que a veces es necesario no ver las
cosas para poderlas ver mejor.
Juntos maestro y estudiantes contemplaron el cielo estrellado. Ese, les dijo,
era el primer paso para no caer en tentaciones de ateísmo. Luego se deleitaron
todos mirando la luna. Ahí, dijo Hu-Ssong, estaba, si no toda la poesía, sí una
buena dosis de ella. Por último se aplicaron a oír los ruidos de la noche.
-Esto de oír los ruidos es muy fácil -indicó a sus alumnos el filósofo-. Cuando
tengan mi edad aprenderán a escuchar lo que el silencio dice.
Horas después habló uno de los discípulos:
-Maestro, la luna se ha ocultado y las estrellas desaparecieron. La noche es muy
oscura; por ninguna parte se ve ni el más pequeño asomo de luz. El temor invade
nuestro ánimo y el corazón naufraga en las tinieblas. ¿Qué está sucediendo,
maestro?
Le explicó Hu-Ssong:
-Cuando la noche parece más oscura es cuando está a punto de salir el sol.
Igual, las sombras del sufrimiento y el dolor son un anuncio de esperanza: tarde
o temprano brillará la luz.
¡Hasta mañana!...
*** *** ***
LOS DOS RELOJES
Aquella tarde Hu-ssong hizo una pregunta a sus discípulos:
Tengo dos relojes- Éste atrasa siempre un segundo. Este otro está parado: no
funciona. ¿Cuál de los dos es el mejor?
El primero –respondieron a coro los discípulos.
Quién sabe –dijo el filósofo-. Si la función de un reloj es marcar la hora con
exactitud, entonces es mejor el reloj que está parado: dos veces al día marca la
hora exactamente, mientras que el otro, el que atrasa un segundo, no marca nunca
la hora con exactitud.
Los discípulos callaron: no supieron ya qué responder, Hu-ssong sonrió:
Tienen razón ustedes: el mejor es el que atrasa un segundo. No es perfecto, pero
es razonablemente bueno. Así hemos de vivir nosotros: razonablemente. Buscar la
perfección es racional, pero no es razonable. La búsqueda de la perfección nos
inmovilizará, como al reloj. Pongámonos a trabajar aunque atrasemos un segundo.
*** *** ***
EN EQUIPO
Hu-Ssong pidió a
sus discípulos que le ayudaran a quitar las piedras del sitio en el que quedaría
el jardín. Uno de ellos, el menor, se empeñaba en mover por sí solo una gran
piedra... y no lo conseguía.
-Maestro -dijo a Hu-Ssong por fin-, no puedo mover esa piedra.
-¿Ya usaste toda tu fuerza? -le preguntó Hu-Ssong.
-Sí -respondió el discípulo-. Apliqué toda mi fuerza y no logré moverla.
-Perdona -le dijo entonces el filósofo-, pero creo que no has usado en verdad
toda tu fuerza.
-¿Por qué dices eso, maestro? -se confundió el muchacho.
-Lo digo porque a nadie has pedido que te ayude...
Muchas veces nuestra fuerza mayor estriba en reconocer nuestra debilidad y en
tener la humildad de pedir la ayuda de otros.
El alumno entendió lo que decía Hu-Ssong. Dejó a un lado su orgullo y rogó a sus
compañeros que le ayudaran.
Así, con todas sus fuerzas -la suya y la que le dieron los demás- pudo mover la piedra.
Recopilado por el Hermano Pedro
Última
actualización: 16 de Enero del año 2009 E:. V:.
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