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La libertad es el tema para reflexión, y es valida la observación de que libertad no es una palabra con un significado claro y universal.
La libertad es una forma de existencia.
Libertad es más que un concepto, es una forma de existencia y de la misma manera como la existencia no puede ser limitada a una suma de conceptos, de esa misma forma la libertad no puede ser explicada a través de unas cuantas palabras.
La libertad es capacidad de decisión.
La libertad es una experiencia, forma parte del ser y por lo mismo debe de ser vivida más que explicada y esta libertad se manifiesta esplendorosamente cuando un ser puede decidir lo que desea hacer en cualquier circunstancia de su vida, cuando puede, basado en sus propios puntos de vista, escoger el camino que ha de tomar en su vida, cuando su apreciación por el mundo está validada por su propia experiencia, cuando sus juicios tienen un trasfondo personal y no han sido influenciados por normas o códigos provenientes de mentes ajenas a él, esa libertad es un don preciado para aquellos que se han esforzado en manifestarlo, en alcanzarlo.
La libertad surge con el control y el dominio de lo interior y de lo exterior.
Podemos observar que los niños reflejan esa libertad, pero entendamos, los niños la manifiestan porque lo que hacen está en acorde a sus valores y a sus deseos a su nivel de conciencia, pero la libertad de un hombre maduro necesariamente deberá estar fundamentada en una filosofía personal, en una conciencia total de las responsabilidades que implica que cada uno de sus actos debe de estar cimentada en el conocimiento de las causas y los efectos. La libertad surge con el control y el dominio, tanto del ser interior, como de las circunstancias externas en su medio ambiente inmediato. Fácilmente las mentes torcidas de los hombres podrían identificar estas palabras con un llamado al libertinaje, con un llamado a la insurrección, con un llamado a la anarquía, pero no hablo de una conducta de profeta que se aparte de los códigos y de las normas que han permitido a la sociedad perpetuarse hasta hoy y regula la convivencia humana.
La libertad del ser humano que medita.
Se dice más bien de ese hombre que habiendo racionalizado y penetrado profundamente en los porqués de la conducta humana decide voluntariamente apegarse a un código de conducta que sea compatible con las reglas que rigen a la sociedad y que le permitan sin embargo, seguir ejerciendo sus propias normas. Es él, que ha sabido encontrar el camino que manifiesta la grandeza de su espíritu trabajando para una colectividad, es el hombre que ha meditado y encontrado las claves de la misión humana y entiende su papel en medio de la sociedad y alegremente se dispone a cumplirlo sin experimentar el más mínimo dolor o represión.
La libertad es el fruto del crecimiento interior.
Esa libertad es el fruto de un crecimiento interior, es el fruto de un trabajo sobre sí mismo, es el resultado de haber confrontado los anhelos internos de elevación espiritual, de emancipación sobre la materia, contra las necesidades actuales de una sociedad que aún no ha descubierto su naturaleza divina. En medio de ese compromiso de intereses surge la clave para servir y, al mismo tiempo, honrar a la grandeza del espíritu y el servicio ha de someterse a ciertos códigos, reglas, que la sociedad ha impuesto que así sea, porque el espíritu necesita de ese servicio para poder cumplir con su misión en la tierra.
Si el hombre aún siendo libre internamente ha de sacrificar ciertos ideales obligado momentáneamente por la ceguera de los hombres, pues que así sea, si esto sirve para llevar la luz en medio de la oscuridad. Por esta razón, los mensajes de libertad son mensajes que deben de meditarse y permitir que penetren hasta lo más profundo del ser divino, porque llevan la esencia de un aroma que despierta anhelos callados, que despierta a esos espíritus que han permanecido inmóviles por la esclavitud a que los somete la materia, y llevan la semilla que algún día habrán de recrear un jardín en medio del desierto. Por eso ahora que ha llegado el momento de que la siembre empiece a ser plantada en medio de las mentes humanas, las voces de los cielos empiezan a hacerse presentes en medio de las sombras.
La generosa siembra de la libertad.
Quizás parezca un poco fuera de lugar hablar de libertad cuando aún el mundo se estremece en medio de guerras, de conflictos sociales y políticos; quizá suene a utopía pensar que el hombre pueda transformar a su sociedad de tal manera que los valores espirituales puedan ser quienes rijan las vidas de las ciudades, pero entendamos antes de juzgar, que las semillas son plantadas mucho antes de que se requiera la cosecha. Entendamos que lo que hoy hablamos será una realidad en el mañana y que para que el hombre desarrolle una nueva forma de vivir, antes tiene que haberla percibido y por esa razón son dichas en este momento, y por la misma razón, ustedes deben llevarlas más allá de las fronteras, más allá de los lenguajes, más allá de estos tiempos.
La verdad del espíritu es una verdad inmutable porque nace sin forma y únicamente la toma cuando el cerebro humano la percibe, las palabras en las que van encerradas estas ideas es el vestido que temporalmente ha sido escogido para presentar una idea que es inmutable. Desvistan a la libertad y les quedará un principio universal, despojen de conceptos lo que tanto les he dicho y encontrarán chispazos de luz que les recuerdan su propio origen divino.
Para ustedes, que leen estas palabras y que forman parte de otros pueblos, de otras sociedades, en donde tal vez estos conceptos parezcan totalmente fuera de tiempo o fuera de lugar, mediten profundamente y vayan más allá del vestido que representan las palabras, porque yo estoy hablando a los espíritus, a esos seres que internamente viven dentro de cada ser y que sin importar el país, el tiempo o el lugar han sido confinados a pequeñas áreas dentro de la conciencia del hombre, sacrificados por una personalidad que ha crecido enormemente, acallando lo que nunca debía haber sido acallado. Este es el aroma que despertará a estas conciencias dormidas, estas son las palabras que habrán de sacudir a las conciencias entumecidas por la inmovilidad de los prejuicios y temores.
Sólo la luz puede quebrar la oscuridad y esa luz debe nacer internamente en el momento en que se confrontan los valores humanos con los valores del espíritu. Continuamente he llamado a los seres humanos a que analicen sus propias vidas, he confrontado las lamentables contradicciones en que caen cuando son obligados a hacer cosas que únicamente convienen a otras personas y que tienen que olvidarse de sus preferencias personales.
¿Quién me asignó el papel que juego en la vida?
Hemos recorrido juntos el mundo de las máscaras en donde cada quien representa el papel que otros le han asignado. Hemos visto con tristeza cómo los seres humanos han olvidado aún su propia existencia confundidos entre los roles que juegan en medio de un teatro en donde no hay espectadores, en donde todos son movidos por hilos invisibles que la sociedad ha creado inconsciente de los resultados.
Hemos visto la paradoja que representa ver a un niño que manifiesta su libertad y que tristemente va construyendo sus propias máscaras para poder convivir en un mundo de carnaval. Hemos visto que el hombre ha construido inmensos códigos y reglamentos, obedeciendo a un sentimiento de temor, de angustias, imaginando las más terribles cosas y pensando que el mundo está lleno de criminales y que se debe de proteger a la sociedad. Hemos contrastado esa libertad que se vive en la jungla, en donde cada ser recibe lo que sus esfuerzos han conseguido, en donde cada flor emana su propio aroma, en donde los árboles crecen sirviendo de refugio a otros porque esa es su propia naturaleza y los hemos ido encaminando hacia las ciudades en donde abundan letreros que prohíben hacer eso o aquello, en donde se construyen las casas cubiertas de mil cerrojos, en donde deambulan automóviles protegidos con cien dispositivos de seguridad.
Hemos visto al hombre que se esconde de otros seres humanos para evitar hablar con ellos, que se encierra en su casa y prende un aparato para conectarse al mundo a través de una ventana, porque le inspira temor hacerlo personalmente. Hemos visto al ser humano ir perdiendo su libertad a medida que va adquiriendo responsabilidades y después protestar porque siente que las cadenas lo agobian e incluso suicidarse cuando encuentra que toda su vida es demasiado pesada para su humilde existencia.
Y después de todos estos panoramas que hemos dibujado ante los ojos humanos ¿qué nos queda decir?, ¿que deben reprimir sus alas, porque la sociedad tiene razón de ser, por haber desarrollado tantas cosas porque son necesarias para la evolución actual del hombre?, ¿es esa la conclusión a la que queremos llegar?. ¿o tal vez, que el hombre debe romper sus cadenas y alzar el vuelo porque esa es su verdadera naturaleza espiritual?. Caer en alguno de esos extremos sería nuevamente encadenarse.
La libertad no es una meta.
El hombre es libre cuando ejerce su facultad de decisión, y cuando esa decisión es el resultado de una profunda meditación, en donde entiende su responsabilidad para con la sociedad actual y, a la vez, entiende el recorrido que hace en retorno a su origen divino, entonces el laberinto se disipa y la luz que conduce a la salida, brilla ahora más clara. La libertad no es una meta, es el ejercicio pleno de una facultad que se tiene en cada instante, sin importar si se vive en medio de cuatro paredes o en medio de una selva. La libertad no depende de la edad, ni del sexo o la religión o la nacionalidad; la libertad la pueden disfrutar, sin importar lo que su vida les esté dando en este momento.
Hasta aquí es lo que tengo que decir acerca de la Libertad. Sugiero que cada uno de ustedes forme su propio manual, lo lleve consigo y lo medite profundamente. Recuerden que así como la gota constante de agua puede resquebrajar a la más dura roca, así estos conceptos leídos una y otra y otra vez, reconstruirán las estructuras mentales de cadenas y, tarde o temprano, surgirá ese ser de luz que quedó encerrado en un capullo hace ya largo tiempo y la mariposa aparecerá regalando al mundo sus colores y su alegría de volar.
Tomado de la red fraternal.
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actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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