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Por el V:. H:.
Ricardo E. P.
Tan rápida ha sido la evolución de la tecnología, que para cualquier
ciudadano de este planeta mal llamado Tierra (1), la concienciación
sobre ese esfuerzo y el salto de la inteligencia que ello implica, no
solo le han robado el asombro, sino que son débiles las posibilidades de
comprensión para la suma de los conocimientos.
Hoy, quienes se han burlado del lenguaje de los Alquimistas, deben
desviar sus ojos, avergonzados. Cualquier individuo sin la
correspondiente formación, podría burlarse, con la misma estupidez, del
lenguaje que utilizan los técnicos en informática. Y si no, tómese el
trabajo de hojear un libro sobre ella.
En síntesis, frente a los nuevos conocimientos y la necesidad de correr
con su misma velocidad, el peligro de este nómada de la inteligencia, es
convertirse en sedentario de la mediocridad.
¿Por qué decimos estas cosas? Porque ha ocurrido en muchas etapas de la
historia del Hombre, que solo la espiritualidad y las normas éticas y
morales pudieron llevarlo a consolidar sus conocimientos y
descubrimientos. Y no a investigar por la investigación misma (2).
Muchos son los interrogantes que surgen sobre esos extraños ciclos en
los que la humanidad cae en la mediocridad o en "las sombras"... Tiempos
de confusión en los que caemos, sin rumbo y sin objetivos...
Sin embargo, cíclicamente surgen estadios en los que como el Ave Fénix,
la humanidad retoma la Luz, emprende nuevamente el camino y alcanza
momentos de altura intelectual, ética y moral y desarrolla toda la
fuerza que subyace en el espíritu creativo de su condición...
Uno de esos estadios ha sido sin duda alguna el impreso por La Orden del
Temple, es decir, por los templarios, cuyo drama y misterio intentaré
ofrecerles.
LA ORDEN
Tal vez la clave para conocer a los templarios, esté en la Abadía de
Clairvaux, fundada por San Bernardo, creador de la Orden del Temple.
Hombre santo, sabio y extraño.
El primer deber del templario era "Liberar".
Tres hombres claves en su génesis fueron Hugo de Payns, Hugo de Champaña
y Bernardo de Clairvaux. El primero de ellos fundador oficial y Primer
Gran Maestro de la Orden. Participó en la Primera Cruzada y su amistad
con Godofredo de Buillón, sus hermanos Balduino y Eustaquio de Boulogne,
su primo Balduino de Bourg -que sería luego Balduino II Rey de
Jerusalem- tal vez haya sido la razón que les permitió "hallar" en la
Ciudad Santa, aquello que por mandato de San Bernardo buscaron en las
ruinas del Templo de Salomón...
EL ARCA DE LA ALIANZA
¿No eran 9 los Levitas que custodiaban el Arca de la Alianza? Así lo
dice el Talmud.
Nueve fueron los caballeros que en 1118 dirigidos por Hugo de Payns, se
presentaron al Rey Balduino II, recién coronado, expresándole su deseo
de "asegurar la custodia de la ruta" de los peregrinos de Jaffa a
Jerusalén.
Digamos, además, que con estos caballeros "temerosos de Dios", se
hallaba Andrés de Monthard, tío de San Bernardo, al que luego se unió
Hugo de Champaña, tal vez la pieza clave del misterio templario.
HUGO DE CHAMPAÑA
Hugo de Champaña no participó de la Primera Cruzada. Parece ser que
estuvo en Jerusalén entre 1104 y 1105, regresando en 1108.
Pero algo muy importante y misterioso llevó a Francia en 1105,
entregándolo al Abad de Citeaux, Esteban de Harding. Ese algo, se sabe,
fueron textos hebreos que el Abad ordenó estudiar en su monasterio. Para
profundizar mas en los textos, al parecer sagrados, Harding se hizo
ayudar por los sabios rabinos de la Alta Borgoña.
La revelación que Hugo de Champaña hace al Abad de Citeaux y que lleva a
este a preparar a todos los monjes de su monasterio, seguramente tiene
algo que ver con el viaje de Hugo a Tierra Santa en 1115...
Es posible, porque a su regreso (en lo que se supone fue un viaje de
"verificación") Bernardo de Fontaine*, joven monje a quien Esteban
Harding confía la Abadía de Clairvaux junto con doce discípulos
cuidadosamente seleccionados, comenzará a manejar lo que los
investigadores afirman que fue "un nuevo renacimiento histórico de la
humanidad..."
"Mientras tanto, Payns está en Jerusalén. En 1125 Hugo de Champaña
repudia a su mujer, reniega de su hijo, renuncia a su condado y va a
reunirse con los nueve caballeros que "residen en el emplazamiento de
las ruinas del Templo de Salomón", desde 1118.
Esta conducta perfila, no cabe duda, la verdadera labor que realizan en
Jerusalén los nueve caballeros y que no es, precisamente, la de
"custodiar caminos".
Tal vez y sin audacia, podemos pensar que ellos estaban allí buscando
algo misterioso y trascendente, que la leyenda dice que bien pudo ser
"el Santo Grial" o el más atinado "hallar el Arca de la Alianza y
verificar su contenido".
LAS RUINAS DEL TEMPLO DE
SALOMON
Vamos a pasar por alto aspectos singulares de la vida de San Bernardo.
Aspectos de una riqueza increíble. Conocimientos de Alquimia.
Tradiciones druídicas. El mismo llama sus maestros a las encinas, y a
las hayas. Este joven de veintiún años llega a ser una persona poco
común. Reconocía que Dios lo había dotado de "poderes singulares y la
voz unánime de sus contemporáneos le tenía por taumaturgo excepcional".
Curioso. En 1118 viene a morir en sus brazos Meal O'Morgair, arzobispo
de Armagh, en Irlanda que luego fuera... San Malaquías (3). Aquel monje
Bernardo, que fue exegeta de Meal O'Morgair, reconocía en el arzobispo
impresionantes dotes en la predicción del futuro.
Bernardo fue el hombre que hizo el Temple, que le dio su misión y enseñó
a sus caballeros.
Durante todos los sucesos que ocurren en Jerusalén en el 1100 (Defensa
de Antioquía en 1119 contra El-Ghazi; preparación de un ejército contra
los turcos que amenazaban Apame; campaña contra El-Ghazi en 1120; contra
Siria del Norte en 1121, otra igual en 1122; sitio de Alepo;
aplastamiento de una coalición musulmana en 1125 contra el Emir de
Damasco, todo ello concretado por Balduino II) los nueve caballeros no
participan ni combaten. Pero ¿por qué?
Porque esos nueve caballeros que habitan el campamento sobre las ruinas
del Templo de Salomón, no están allí para pelear, ni siquiera para
reclutar para la pelea.
Están allí para investigar, buscar, excavar y hallar algo de fundamental
importancia, especialmente sagrada, que saben se encuentra en el
emplazamiento del Templo.
Se trata, sin duda, del Arca de la Alianza y Las Tablas de la Ley. Y por
lo que sabemos y deducimos, ni el Arca era lo que dicen que era, ni las
Tablas de la Ley contenían tan solo los diez mandamientos. Los
caballeros tenían conocimiento de que el Arca verdadera, no había sido
robada por los sicarios de la Reina de Saba, que se habrían llevado una
réplica. Cosa tal vez muy bien planeada por el Rey Salomón para evitar
el sacrilegio...
LAS CLAVES DE LA LEY
Hablamos en nuestra aclaración (ver nota (2)) de una Ley Universal. Esa
Ley ha sido transmitida mediante claves, sin las cuales, interpretadas
por algunos esclarecidos, el hombre ordinario no hubiese progresado
jamás.(4)
Las claves a que aludimos han poseído diversas denominaciones. Todas
ellas aludiendo al Oro (¿Oro alquímico?) La más conocida es El número de
Oro, cuyo conocimiento permite el paso de la Recta a la Curva, es decir,
el de las leyes terrestres a las leyes celestes. La manera de servirse
de ese número, es, naturalmente, un secreto.
Podemos reconocer otras denominaciones a través de los tiempos: la
Rodilla de Oro, Gonio de Oro, Angulo de Oro, este último con relación a
la geometría y procede de la leyenda de Pitágoras y la Pierna de Oro.
El denominar a estas claves con el nombre de metales y piedras preciosas
debe tener, seguramente, un alto significado esotérico o hermético. Por
ejemplo, la leyenda de la esmeralda que cayó de la frente de Luzbel en
el paraíso y según la cual con esa esmeralda se talló el Santo Grial...
Y la Tabla de la Esmeralda de Hermes Trimegisto (lo que está arriba, es
como lo que está abajo).
Desde las leyendas Atlantes hasta Las Cruzadas, muchas de las
tradiciones vinculan la posesión de estas claves al desarrollo de las
civilizaciones. Las Manzanas de Oro fueron conquistadas por los pelasgos
de Hércules en el Jardin de las Hespérides; el Toison de Oro fue
conquistado por Jasón con la ayuda de la maga Medea, para los griegos.
Nada se sabe del origen del pueblo egipcio, pero es evidente que su
civilización surge en forma súbita. Y no cabe duda que Las Tablas de la
Ley fueron copiadas de documentos egipcios y trasladadas por Moisés
durante El Éxodo, precisamente en el Arca de la Alianza.
Lo singular es que los hebreos, antes de Salomón, "poseían toda la
sabiduría de los egipcios" pero no sabían manejar esas Tablas. Tampoco
las sabían en tiempos de Salomón, quien debe recurrir al Rey de Tiro,
Hiram, para construir el Templo...
Curiosidades. Curiosidades. Siempre anecdóticas. Siempre presentes.
Siempre significativas y dramáticas. Israel no pudo construir una
civilización propia, y sin embargo, a partir del "libro", La Biblia,
surgen las civilizaciones cristiana y musulmana. Notable es que hayan
poseído ambas a Jerusalén... donde estaban depositadas las Tablas de la
Ley...
Y como lo indica Louis Charpetier en su libro El Misterio de los
Templarios, podemos afirmar que "Asistimos entonces a dos fenómenos
idénticos: una llamarada de civilización en Occidente después de la toma
de Jerusalén..."
Otra genial incongruencia. Por ejemplo: la llamada civilización árabe.
Pueblo de pastores nómades que súbitamente se hace constructor...
Constructor mas allá de sus conocimientos persas. Porque la renovación
no se circunscribe a la arquitectura, sino que avanza sobre la
agricultura, la ganadería, la medicina, las matemáticas, la Alquimia.
Pero muere cuando Las Cruzadas. Como si algo les hubiera arrancado sus
raíces, como si la savia hubiera sido... transplantada.
De los restos bizantinos y griegos, surge entonces la civilización
cristiana, menos brutal, menos violenta. Y luego, los vientos de la
civilización musulmana, que seguramente han pasado a Occidente por la
ocupación de España.
RENACIMIENTO OCCIDENTAL
Una vez que Las Tablas de la Ley o lo que hayan hallado los caballeros
cruzados, llegaran a Francia, comienza en Occidente un nuevo y magnífico
día.
Tomemos estos conceptos de Louis Charpentier: "Es bien comprensible que
para la lectura de Las Tablas de la Ley (5), sean los libros
criptográficos de Moisés los que den la clave cabalística. Y son los
cabalistas judíos los que conservan el arte de transcribir "en números"
los libros mosaicos (ahora se diría "en fórmulas").
"No es solamente por grandeza de alma por lo que los musulmanes de la
época de esplendor protegen a los sabios judíos; no es solamente por
grandeza de alma por lo que los Papas, benedictinos o cistercienses,
protegen a "sus judíos" (de lo que es una muestra Miguel de
Nostradamus). Tampoco es por humanidad por lo que Bernardo de Clairvaux
toma su bastón de viajero para ir a detener los progroms de
Transrenania.(sic)".
¿Hay identidad bajo formas diferentes debidas a los tiempos y lugares,
entre las proporciones y las medidas rítmicas existentes en los
monumentos del viejo Egipto (Las Pirámides) algunas mezquitas y algunas
catedrales góticas? Buena pregunta.
¿Serán entonces las Tablas de la ley una de las "fórmulas del
Universo?". Parece que el abate Moreaux, astrónomo y matemático que
defendió esta Tesis, no era ni un ignorante ni un pagano. Pero no cabe
duda que los constructores de las catedrales Góticas, cuyo principio de
la viga invertida rompe brutalmente todos los esquemas de construcción
de Occidente, algo debían saber de ello... Porque no había lugar alguno
donde aprenderlo y nadie está en condiciones de resolverlo en la
actualidad. Tal vez desde el infausto día en que Jackes de Molay,
arrojando su blanco hábito con la roja cruz fuera del fuego, se consume
en él, como holocausto para la humanidad.
Nueve hombres, nueve "temerosos de Dios" buscan entre las ruinas del
Templo de Salomón, en las más recónditas profundidades. En 1128, diez
años después de su ingreso a esas ruinas, retornan a Champaña. Sea el
Grial, "La Copa del Saber", de esmeralda, de oro o de piedra, la
búsqueda de esos nueve, obtuvo sus resultados...
CONCILIO DE TROYES
A su regreso, los caballeros entregarán un mensaje de Balduino II al
Papa. Usted, que está leyendo esta nota, podrá hallar en Les Mystéres de
la Cathedrale de Chartres (Laffont) todo el revelado misterio de lo que
pudieron traer a Occidente aquellos hombres.
Con el Concilio de Troyes nace oficialmente la Orden del Temple. Aunque
no existe precedente de convocar un Concilio para crear una Orden. Pero
así ocurrió en este caso y a solicitud de Bernardo de Clairvaux. El
Concilio se llevó a cabo en el año 1128 en Troyes, cerca de Payns, cerca
de Clairvaux, en las tierras del Conde de Champaña.
Participan del Concilio singulares personalidades. Están los Obispos de
Orleans, Troyes, Reims y Laion. Bernardo, Abad de Clairvaux; Reynaldo de
Semur, Abad de Vezelay; Esteban Harding, Abad de Citeaux; Hugo de Macón,
Abad de Pontigny; Guido, Abad de Trois-Fontaines; Ursino, Abad de
Saint-Denis de Reims; Herbeto, Abad de Saint Etienne de Dijón; Guido,
Abad de Molesnes. Todos ellos cistercienses y benedictinos. Dos laicos
también participan: el Conde Champaña y el Conde de Nevers.
Así nace la Orden del Temple. Allí adquiere su carácter religioso. Allí
el Concilio acepta y encarga a Bernardo la redacción de la regla, que
este dicta al clérigo Miguel.
En los preliminares leemos: "Bien ha obrado Madre de Dios con nosotros y
nuestro salvador Jesucristo, que ha mandado a sus amigos a la ciudad
santa de Jerusalén a la Marca de Francia y de Borgoña, los cuales, para
nuestra salvación y la extensión de la verdadera fe, no cesan de ofrecer
sus almas a Dios, buscando el sacrificio..."
Bien ha obrado: la Obra está cumplida. La Marca de Francia y Borgoña
escapa de las jurisdicciones reales y ducales. Los caballeros cumplieron
el mandato.
No nos vamos a extender sobre las características particulares de los
caballeros Templarios, ni de su regla de ir de a dos montados en un
caballo, ni de comer de una misma escudilla de a dos, ni el significado
binario de esta costumbre; ni de sus extensiones territoriales; ni de su
poder militar; ni de sus acciones seculares. No podemos hacerlo en un
mero artículo periodístico. Usted buscará, sin duda, complementos que
aportarán mayores conocimientos.
No obstante, resultan interesantes estos datos: es con la Orden del
Temple que nacen los primeros fundamentos de la caballería secular.
Constituye un medio "civilizador", de una nobleza hasta allí
excesivamente inculta. Se divulga a través de las canciones de gesta,
obra de clérigos benedictinos, que intentan convertir la "caballería" en
"caballeresca".
Todo ello forma parte, sin duda, de un plan preconcebido de
civilización. Comienza en Occidente la intensificación de la
agricultura, la artesanía y el comercio. San Bernardo dice a Teobaldo de
Champaña: "La espada solo te ha sido dada para la defensa del débil y
del pobre..." Y aquella frase: "Tu reinarás mientras seas justo", dicha
por el prior de Inglaterra a Enrique III, es clara y terminante sobre la
intención Templaria.
La manera iniciática de concientizar a los novicios que ingresan a la
Orden, mas parece una catequización civilizadora que intenta una
revolución inédita en el caos social que era la Alta Edad Media. Un
intento puro de establecer un orden humano lógico y una concepción que
data, no cabe duda cuando se profundiza en ella, de la noche misma de
los tiempos.
No faltan argumentos para creer que San Bernardo y la Orden del Temple,
constituyeron un acontecimiento en la historia de la civilización
occidental.
Creo que pudieron dar el impulso de un nuevo amanecer para los hombres y
su destino ulterior, sin aferrarse a la irónica estupidez de creer que
aquí estamos para sufrir y vivir luego, mas allá, los beneficios del
sacrificio... y la justicia.
La Orden era dura con sus integrantes. La misión era por entonces
tremendamente importante.
Habría que enumerar hechos increíbles en el historial de la Orden. Pero
a poco de ubicarse y ubicar la época, quien lea, descubrirá la relación
inmediata de su accionar, con el renacimiento y creación de enormes
posibilidades para el género humano.
Las ciencias florecieron. Las relaciones entre los hombres fueron
ajustándose a la humanidad de esa relación... con gran desconfianza de
Monarcas y Poderosos...
Veinte veces la Orden del Temple junto con la Orden Hospitalaria de San
Juan de Jerusalén, salvarán Tierra Santa y seis Grandes Maestres del
Temple perecerán en combate por ello.
También hubo gestos como el del Rey de Aragón, quien quiso donar su
reino a ambas órdenes. Por supuesto que sus vasallos guiados por el
clero secular se opusieron resueltamente. Claro está que el Rey de
Aragón había comprendido... pero la ignorancia no.
A poco de meditar sobre estos sucesos, cada uno de nosotros está en
condiciones de imaginar qué hubiera sido de Occidente de continuar la
Orden del Temple desarrollando aquel proyecto.
De no haberse interrumpido abruptamente ese proceso, las ciencias y las
artes hubieran alcanzado dimensiones insospechadas. La continuidad
pacífica de la investigación técnica, por ejemplo, habría sorteado
cientos de años de oscuridad. La tecnología contemporánea, con todos los
descubrimientos propios de este siglo vitalizado por la Libertad de
investigación, habría sido alcanzada tal vez quinientos años antes.
Estaríamos seguramente a poco de descifrar secretos cósmicos que podemos
intuir apenas.
Por todo eso, creo fervientemente que la interrupción de la continuidad
de la Orden del Temple ha sido uno de los más trágicos sucesos ocurridos
a la humanidad.
No deberemos mencionar a los culpables, ni siquiera darles una línea.
Pero atención, porque el espíritu que guió a quienes destruyeron la
Orden del Temple, ha resurgido en estos tiempos y lentamente avanza con
su intolerancia, para atacar una vez mas al Hombre. ¿Propósito?
Someterlo a la opresión, la ignorancia y al vasallaje.
FINALE INFELICE
Ya para 1270 los Templarios poseían en Francia mas de un millar de
encomiendas e innumerables granjas. En 1307 tendrían el doble.
¿Cómo vivían sus habitantes? ¿Qué tipo de relación económico social
poseían? ¿Cómo se transmitían los conocimientos? ¿Qué artes, qué
ciencias, qué investigaciones habían emprendido?
Templaban metales. Cubicaban las piedras; hacían cálculos aritméticos y
geométricos; construían castillos y catedrales con el gótico; fabricaban
cristales que permitían la polarización de los rayos solares... en fin,
todo lo que ocurría en esos tiempos y que pocos se han tomado el trabajo
de verificar, plantea interrogantes hasta hoy indescifrables.
La seguridad en los caminos. Este aspecto es fantástico. Gracias a la
Orden, el intercambio cultural y comercial fue posible en Occidente. Fue
un renacimiento vivo, andante, creativo. Detalle fundamental éste. La
Orden custodia las rutas, las abre, las limpia de ladrones y asesinos.
Llega un momento en que la Orden posee nueve provincias: tres sencillas
y seis dobles: Portugal, Aragón y Mallorca; Francia y Auvernia;
Inglaterra e Irlanda; Alemania y Hungría; Castilla y León; Alta Italia y
Baja Italia; Apulia y Sicilia. Las provincias sencillas son las que
están en contacto con los musulmanes.
El poder se deduce.
Digamos que el asombroso y estructural misterio de las Catedrales
Góticas nos abren la mente a la Grandeza Cósmica que los Templarios
desataron. Pero cínicamente hablando, tanta alegría no podía durar
mucho.
El 14 de diciembre de 1307, toda la obra fue aniquilada. Felipe IV, el
Hermoso, de Francia, da la orden de arresto a los templarios. (Quiere su
oro y teme su poder) Clemente V, tiara en ristre, avala. (Tiene
idénticas apetencias). No vamos a relatar aquí los miserables argumentos
que promovieran esa destrucción.
Queda la Orden a merced del libre albedrío de los príncipes, al
sectarismo sangriento de los religiosos, -igual romanos, anglicanos o
reformistas- al poder del dinero, que ninguna regla ni siquiera moral
podrá contener. Luego vendrán la calumnia, la tortura, la abyección y la
hoguera.
Hoguera en la que muere el espíritu vivificador de Occidente. Siete años
consecutivos de torturas que no podrán acallar, sin embargo, las
verdades templarias.
A principios del siglo XIX un autor semianónimo escribía "Seguramente
fue preciso que la destrucción de la Orden de los Templarios fuera mucho
más grave y de un mayor alcance político de lo que se ha supuesto hasta
ahora, al haber provocado desde entonces tan enérgicas protestas y para
qué, quinientos años después, la tradición conserve los ecos de la misma
y los mismos clamores de venganza..."
Así es. A fines del siglo XX, aún estamos en eso.
Felipe el Hermoso de Francia fue emplazado por Jackes de Molay, último
Gran Maestre de la Orden, al morir en la hoguera junto a sus templarios.
Felipe murió misteriosamente antes de un año, como anticipó de Molay.
Clemente V morirá también un año después... de idéntica manera.
Hay quien sostiene que el 21 de enero de 1793 al caer la cabeza de Luis
XVI, a la cesta bajo la guillotina, se escuchó un grito: ! Santiago de
Molay, estás vengado...!
No hablaremos en esta nota sobre el proceso instaurado a la Orden,
Inquisición mediante y que motivó su aparente destrucción. Eso
constituye un capítulo aparte...
Solo finalizaremos este trabajo diciendo que el drama de la Orden está
dado en la espera. En esa espera que varios siglos no ha mitigado.
Si analizáramos con esperanza alguno de los signos de estos tiempos,
podrá asociar la devoción de los Templarios a la imagen de la Virgen
Negra, misteriosamente resurgida en Polonia, con algo curiosamente
simbólico... ¿Sabrá Juan Pablo II, Karol Woijtila... sobre ese
misterio...? ¿Cuál es la relación de la Virgen Negra con la Orden del
Temple? ¿Acaso este Papa podría iniciar un proceso para reivindicarla?
No hay duda que existe una espera. Una tensa espera que acumula mucho
misterio. Porque el misterio y el silencio creador y tradicional, acunan
el sueño y ensueño de quienes han transmitido generación tras
generación, el secreto de los Templarios, tal vez a la espera de una
transmutación en el Hombre.
Porque el secreto existe. Porque de las sombras de remotos orígenes
encadenados a la otra historia, la que nace en la noche misma de los
tiempos, cualquiera sea el origen que los haya desencadenado, deviene la
esperanza para la humanidad. La esperanza de su progreso y su
humanización... Tal vez la explicación de su origen y destino.
Fueron sin duda los Templarios otros de los que a través de las
generaciones, transmitieron el conocimiento. Como lo fue Moisés; como
antes que él, seguramente Noé; como antes que él, el Adam que aprende
del árbol de la sabiduría... y paga su precio por ello.
Todas esas alegorías esconden un mismo secreto. Un mismo lenguaje. Una
misma clave. La clave de la Alianza del Hombre con su Arquitecto. Y la
revelación que le hace para que comprenda la magnífica Obra que EL ha
realizado y que el Hombre deberá continuar y perpetuar.
De algún remoto arcano surge, sin duda, la voz del ancestro herido. Pero
que no clama venganza como podrá creerse.
No. Clama por reivindicación. De aquel generoso sacrificio, que,
sobreponiéndose al drama, golpee la conciencia del hombre contemporáneo
para expresarle su ruego: reivindicación y justicia...
Han pasado casi 700 años desde que la Orden del Temple fue destruida
como tal. Quienes profundizan en estos temas saben que a pesar de tantas
centurias, el espíritu de los caballeros templarios no ha muerto y que
en muchas partes de la Tierra, todavía brilla la roja cruz de la Orden.
COROLARIO
Desaparecieron las bailías, las encomiendas, las granjas, el poder
templario. Sin embargo, en todas las instancias del proceso instaurado,
no apareció el oro alquímico que sus detractores buscaban, ni los
tesoros, ni nada...
Siquiera alguna cosa que tuviera relación con los aspectos secretos de
la Orden.
Y menos aún aquello que trajeran en 1128 los caballeros cruzados desde
Jerusalén. Que seguramente es el verdadero tesoro de la Orden.
¿Dónde se encuentran, entonces, los testimonios del conocimiento que los
Templarios adquirieron provenientes de la Ciudad Santa...?
Algunos sostienen que el día preciso en que se logre descifrar el
contenido de los bajorrelieves de la Catedral de Chartres, surgirá con
luminosidad la gloria de quienes, "temerosos de Dios", siguieron las
enseñanzas de San Bernardo.
Última
actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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