Ad Universarum Terrarum Orbis Architectonis Ad Gloriam Ingentis

La Reina de Saba



El tiempo de la Reina de Saba

La historia empieza alrededor del año 1000 A.C. En la zona del actual Yemen, se encuentra el Reino de los Sabeos (o de Saba), con capital en Ma'rib, y los Reinos mineos de Qataban y Hadramaut. La zona tiene un alto nivel de desarrollo para la época, por su estratégica situación en la ruta de las esencias, incienso, mirra, etc., a mitad de camino entre los productores (la India y las islas de la actual Indonesia) y el mercado consumidor del Mediterráneo (Egipto, Grecia, etc.) Es la época de Salomón, rey de Israel (970 A.C.), famoso en Oriente por su sabiduría, al que según la leyenda visitó la Reina de Saba. El Antiguo Testamento (Libro Segundo de las Crónicas, IX) lo refleja así : "La Reina de Saba había oído la fama de Salomón, y vino a Jerusalén para probar a Salomón por medio de enigmas, con gran séquito y con camellos que traían aromas, gran cantidad de oro y piedras preciosas . . . Nunca hubo aromas como los que la Reina de Saba dio al Rey Salomón . . . El Rey Salomón dio a la Reina de Saba todo cuanto ella quiso pedirle, aparte lo que ella había traído al Rey. Después se volvió y regresó a su país con sus servidores." La Reina de Saba también aparece en el Corán, que la denomina Balkis. No es la única referencia bíblica, también Ezequiel cuando se lamenta de la caída de Tiro se refiere a Saba (Ezequiel, XXVII) : "Los mercaderes de Saba y de Rama traficaban contigo: aromas de primera calidad y toda clase de piedras preciosas y oro daban por tus mercancías. Jarán, Kanné y Edén, los mercaderes de Saba, de Asur y de Kilmad traficaban contigo." La referencia a Edén, algunos lo han interpretado históricamente como a la actual ciudad de Aden, principal puerto del Yemen. A partir del siglo I A.C., los sabeos empiezan a dominar los otros reinos, empezando por el Reino mineo de Qataban, con lo que van ganando en fuerza y poder.

La mítica figura de la Reina de Saba, la mujer sin nombre ni rostro que desafió al bíblico rey Salomón, sirve de guía a la muestra de las más importantes riquezas arqueológicas preislámicas del antiguo Reino Yemení.

Hace noventa años, Joseph Charles Mardrus recopiló las distintas versiones de la leyenda de la Reina Yemení y las plasmó en La Reina de Saba. Según narra Mardrus, el rey Salomón se enamoró de la Reina de Saba tras escuchar a una abubilla cantar sus alabanzas. Entonces, el soberano hizo que sus genios le trasladaran en su trono hasta ell lugar donde vivía la reina. Una vez allí, la abubilla fue la encargada de hacer llegar los mensajes del Rey Salomón a los oídos de su amada. La reina quiso probar la fama de sabio de Salomón y le propuso una serie de acertijos. El anciano monarca los superó todos y se casó con la Reina de Saba.

Cuenta la leyenda que cuando la Reina de Saba llegó a la corte del rey Salomón, le entregó una cantidad de tesoros jamás imaginada en la Ciudad Santa: oro, incienso, especias, marfil y animales hasta entonces desconocidos.

Las fuentes históricas que hablan de Saba afirman que se trataba de una cultura parecida a la de los fenicios, ocupada principalmente en actividades comerciales. Este pueblo controlaba y administraba algunas de las rutas comerciales que cruzaban hacia el norte de Arabia.. Los estudios revelaron que una "reina" vivió allí en el antiguo país de Saba en el sur de Yemen entre los años 1000 y 950 a.C, y que viajó hacia el norte (Jerusalén). La Biblia y el Corán no mencionan el nombre de la reina de Saba: Bilquis o Balquis, que los yemeníes pronuncian Balkama y los etíopes convierten en Makoda.

La historia de la Reina de Saba y de su fabuloso país pronto se convirtió en mito y multitud de viajeros y exploradores buscaron sus ruinas por los cinco continentes: Colón en América, multitud de expedicionarios en Etiopía, Karl Mauch en Zimbabwe... El reino de Saba se convirtió en un espejismo que todos trataban de alcanzar; lo que queda del mito reposa ahora en A Coruña.

Los fondos, más de 170 piezas de gran valor arqueológico, procedentes de la contribución de las Autoridades locales de Yemen (Museo Nacional, Museo Militar de Sana, Museo de Marib y Museo de Adén) y de los fondos de la American Foundation for the Study of Man, de Washington.

Se trata de recrear el mito de Reina de Saba y todo lo que rodeaba su figura; para ello, la exposición se ha dividido en tres grandes ejes temáticos: Vida cotidiana que muestra gran número de estatuillas de culto doméstico y enseres domésticos; Los Dioses que contiene unas 10.000 inscripciones de gran riqueza epigráfica y El Culto a la Muerte representación de la arquitectura funeraria, estelas votivas...

Entre todas las piezas destaca la famosa estatua de Ma´dikarib, hallada en Awam, que enlaza con la tradición estatuaria chipriota y griega del período clásico.

Sin lugar a dudas, es la enigmática Reina de Saba, tan estrechamente vinculada a la cultura yemení, la que hace valer su cautivadora y recurrente presencia a lo largo de buena parte de la muestra, actuando como nexo con aquellas lejanas épocas y lugares.

Recopilación: Hermano Pedro

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 Última actualización:  16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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