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| La Reina de Saba |
Una exposición que nos adentra en el arte del mítico reino sabeo
Tras oír las noticias que relataban la sabiduría y magnificencia del rey Salomón, la reina de Saba, país que ubicaban en el incierto oriente, acudió a Jerusalén para poner a prueba la inteligencia del monarca y verificar la riqueza y belleza de su palacio. Superados los acertijos, la soberana reconoció y alabó la grandeza del pueblo de Israel regalándoles gran cantidad de oro, piedras preciosas, aromas y madera de sándalo. Una historia bíblica que aconteció aproximadamente entre los años 1.000 y 950 a. C., que si religiosamente alude a la protección recibida por el sabio Salomón, al mismo tiempo nos da noticias de una de las tierras económicamente más poderosas de la época.
Identificado como el Yemen, este país situado en la Península Arábiga y bañado por el Mar Rojo y el Océano Índico, hizo del comercio entre oriente y occidente su forma de vida, desarrollando una cultura aún con muchas lagunas, pero que en los últimos años están siendo redescubierta por diferentes excavaciones arqueológicas. Que han develado las manifestaciones artísticas de este pueblo entre el III milenio a.C. y el siglo VI d.C., cuando fue conquistada por el Islam.
Diferentes ex - votos y representaciones de dioses nacionales reflejan una sociedad estructurada entorno a la figura divina y del gobernante, y que igualmente da importancia a la vida después de la muerte. Numerosas estelas funerarias, simples, dobles o de grupo, que con sus incisiones tanto en el revés como en el anverso, anuncian la tridimensionalidad posterior de las figuras de bulto, ya a mediados del III milenio a.C.. En constante relación con otras civilizaciones por sus contactos en las rutas comerciales, es fácil rastrear las influencias griegas, sirias o fenicias en esta posterior evolución, como en la más conocida de sus estatuas, la "Estatua de Ma´dîkarib", seguramente del siglo VI a.C., guerrero cuya sonrisa, porte e indumentaria remite a las corrientes orientales.
Comentarios de Muhammad Asad de su libro "El Mensaje del Qur'an; Poema de Rumi de su obra "El Masavi".
Le dijo un pájaro (la abubilla) a Suleyman (el rey Salomon) Alaihi salam - la paz sea con él: "He alcanzado a saber lo que tu no has alcanzado a saber, pues te traigo de Saba una noticia cierta. He encontrado que reina sobre ellos una mujer; a quien se ha dado de todo lo bueno, en abundancia, y que posee un trono magnífico". (27:22,23)
En la historia de Salomon y la reina de Saba (Bilquis) se entrelazan sutilmente simbolismo y realidad, hasta convertirse en una alegoría del despertar del alma humana a la comprensión gradual de los valores espirituales. Salomon la puso a prueba: "Alterad la apariencia de su trono para que cuando lo vea sepamos si se deja guiar a la verdad o es de aquellos que rehusan la guía".(27: 41)
Si queda satisfecha con la apariencia externa de las cosas y los acontecimientos, o si intenta sondear en su realidad espiritual. Salomon, sabedor de que la gente de Saba estaba motivada, hasta entonces, por su amor al lujo y al poder material, pretende mostrar a la reina su "trono", o la imagen de su dominio, tal como sería si estuviera inspirado por la certeza en Allah y en consecuencia, por la consciencia de la responsabilidad moral. Preguntaron sobre el trono y ella expresó la duda; que es el primer paso en todo avance espiritual. Ella comprende que el "trono alterado" es igual por fuera al que ella posee; pero intuitivamente se da cuenta de que está inspirado de una cualidad espiritual que el otro no poseía, y que ella no alcanza a comprender del todo.
"Más tarde se le dijo: '¡Entra en el patio!', pero al verlo, creyó que era un estanque de agua, y se descubrió las piernas. Dijo él: 'Es un patio pavimentado de cristal'. Exclamó ella: '¡Oh Sustentador mío! He sido injusta conmigo misma al adorar algo distinto de Ti; pero ahora me someto, junto con Suleyman, al Sustentador de todos los mundos'". (27:44)
Para meterse en él (creyendo que era un estanque de agua), o quizá atravesarlo a nado, enfrentándose a su aparentemente insondable profundidad: esto es posiblemente una indicación simbólica del temor que un ser humano siente, cuando su búsqueda de la verdad le obliga a abandonar la cálida y tranquila seguridad de su entorno social y mental, para aventurarse en el - hasta entonces - desconocido mundo del espíritu.
No era un estanque profundo y peligroso, como parecía a primera vista, sino la firme y cristalina luz de la verdad: y habiendo llegado a comprender la omnipresente diferencia entre apariencia y realidad, la reina de Saba concluye su viaje espiritual.
Esto es una indicación de la identidad de las verdades fundamentales que subyacen en todas las religiones reveladas.
El sabio Yalalud Din Rumi, en su poema dice que Suleiman advirtió a Bilquis, reina de Saba; y en su inspiración lo expresa así:
... Levántate Bilquis, ¡ahora tienes la oportunidad!,
antes de que la muerte ponga su pesada mano sobre ti.
¿Hasta cuándo robarás zapatos a los asnos del mundo?
Si has de robar, roba perlas del mundo de las alturas.
Tus hermanas han encontrado el reino que dura eternamente,
tú te abres paso hacia el reino de la oscuridad.
Feliz es quien abandona este reino terrenal,
que tarde o temprano la muerte destruirá.
...¡contempla al menos, el reino de los reyes leales a la verdad!
...¡su fuente de la vida manando para ser bebida!
Ve alrededor de los cielos sin ayuda de alas...
Dices que eres una gran reina de buena fortuna;
pero tu fortuna está fuera de ti y pronto se desvanecerá.
Te quedarás como un mendigo sin sustento;
Por ello, oh elegida, conviértete en tu propia fortuna.
Cuando, oh espiritual, te hayas convertido en tu propia fortuna,
entonces, siendo tú misma tu fortuna, nunca la perderás.
¿Cómo, oh afortunada, puedes perderte a ti misma,
cuando tu propio ser es tu verdadero tesoro y tu reino?
Última
actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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