Ad Universarum Terrarum Orbis Architectonis Ad Gloriam Ingentis

La Reina de Saba

 

La construcción del Templo

Estando cerca la terminación del Templo, Salomón encargó a Hiram Abif, un gran fundidor enviado desde Tiro por su Rey, que realizase el diseño de todas las obras de decoración del Templo. Este se instaló en un taller que utilizaba como fundición en una explanada gredosa situada no lejos del Río Jordán. Se encargó de la dirección de los trabajos, pues eran famosas sus dotes para la organización y planificación de tareas. Repartió los obreros según sus capacidades particulares, para poder aprovechar mejor la obra en las tres categorías de: aprendices, compañeros y maestros, y le dio a cada uno la manera de hacerse constantemente conocer como tal, por medio de signos, toques y palabras apropiados.

Habiendo fabricado para este fin, y levantado ante el Templo dos grandes columnas huecas de bronce, hizo Hiram Abif que los aprendices recibieran su salario cerca de la primera (Boaz), los compañeros cerca de la segunda (Jackin) y los maestros en la cámara del medio (un lugar secreto que se hallaba dentro y por encima de los otros dos).

Tan sabiamente dirigida, la obra avanzaba rápidamente y la gran mayoría de los obreros (70.000 aprendices, 8.000 compañeros y 3.600 maestros) se hallaban contentos y satisfechos. A pesar del numero de obreros y genero de obras, no se oía ningún ruido de instrumentos de metal, ya que los materiales se elaboraban en las cercanías, donde se extraían con el objeto de no perturbar el lugar sagrado, a donde llegaban ya dispuestos para su colocación. (Este silencio evidencia aun mas el carácter espiritual de la construcción, pues toda obra espiritual ha de realizarse en esa condición, fuera de todo ruido profano).

Durante los siete años y mas que duró la construcción, tampoco hubo lluvias (quiere decir que los trabajos estuvieron constantemente a cubierto, sin que hubiera ninguna indiscreción exterior o interior), e igualmente reino constantemente la paz, prosperidad y colaboración. Por esta razón simbólica Salomón, Hiram (Rey de Tiro) e Hiram Abif, fueron los tres grandes maestros que presidieron la construcción (simbolizando la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza).

Al tiempo que el Templo estaba próximo a ser terminado, la fama de salomón se extendía por toda la tierra. Su riqueza y sabiduría eran admiradas, fue cuando la Princesa de Saba Balkis de profunda y magistral belleza, conocida en todo el Oriente, aconsejada por sus Ministros viajó a Jerusalén para conocer a Salomón y admirar su obra. Pronto Salomón se enamoraría perdidamente de ella.....

Recopilación: Hermano Pedro

Escríbeme a mi:

 

 Última actualización:  16 de Enero del año 2007 E:. V:.
Copyright 
© Hermano Pedro 1999-2007