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| La Reina de Saba |
La más famosa de esas antiguas tradiciones es, por supuesto, la visita de la Reina de Sabá ó Sheba a Salomón. Aunque en el libro de los Reyes no se la identifica específicamente como reina de Etiopía, ningún cristiano etíope duda de que ella provenía de su país. "Oyendo la Reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre del Señor, vino a probarle con preguntas difíciles. Y vino a
Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía" (I Reyes 10, 1-3).
En un bajorelieve del templo de Edfú, se pueden ver escritas en jeroglíficos muchas de las recetas que se hacían servir para la elaboración de los perfumes. Su uso en la liturgia era imprescindible. Caada dia por la mañana un sacerdote entraba en lo mas recóndito del templo y después de postrarse delante de la estatuilla dñ dios que allí se veneraba, le ungía con
ungüento oloroso y le perfumaba con incienso. La misma ceremonia se hacía con el Faraón cuando acudía el templo o cuando participaba en las solemnes procesiones que se celebraban
periódicamente desde Karnac a Luxor y en las que el Faraón, con la resplandeciente por el maquillaje, presidía con pompa y
majestad, acompañado de toda la corte y de más de doscientas doncellas que con incensarios humeantes en las manos,
perfumaban todo el recorrido.
La aludida prohibición no impediría la elaboración de otros perfumes para usos no litúrgicos y cuando llegaron los tiempos de prosperidad para el pueblo judío, se usaron muchos otros aromas y ungüentos en la vida cotidiana y social.
En tiempos del rey Salomón, la perfumería alcanzó su mayor apogeo. Cuando la
reina de Saba que procedía del "país de los perfumes" fue a visitar a Salomón llegó con un gran numero de camellos cargados de perfumes, oro y piedras preciosas.
Entre las ceremonias religiosas cabe destacar la operación de la momificaación de los cadáveres que pretendía conservarlos para la
eternidad. En la celebración de esta rito se utilizaba gran variedad y cantidad de materias olorosas.
La tradición de la Iglesia Etíope sostiene que la reina volvió embarazada a su país, y que su hijo Menelik I, el legendario primer emperador de Etiopía, era hijo de Salomón. Se cuenta que Menelik viajó a
Jerusalén en su juventud, para aprender de la sabiduría de su padre y llevarla a su propio país
Última
actualización: 16 de Enero del año 2007 E:. V:.
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