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OAXACA DE JUÁREZ, OAX.
FESTIVIDADES DECEMBRINAS
En diciembre la ciudad de Oaxaca es prodiga en tradiciones, sus fiestas llenas de colorido contrastan con la ensoñadora placidez de la provincia. Durante esta época la alegría se percibe en las calles y en las casas de nuestra verde Antequera, siempre dispuestos a preservar, compartiendo la tradición.
El 18 de diciembre de 1620 un arriero que venia de Guatemala a Veracruz, se detuvo como de costumbre a descansar en ala ermita de San Sebastián, en esta capital. A la hora de partir, una mula ajena que estaba en la recua se negó a moverse. La autoridad religiosa reviso entonces la carga de la mula hallando unas imágenes de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen, cuya leyenda decía: “Maria Santísima de la Soledad al pie de la cruz”.
Interpretando el hacho como un signo en el lugar se construyo un templo dedicado a la virgen de la soledad, patrona de los oaxaqueños. Se cuentan por millares los peregrinos que acuden a visitarla y le ofrendan joyas y regalos durante los quince días que duran sus fiestas en diciembre. En la vísperas se lleva a cabo una calenda integrada por los hortelanos, curtidores, mercaderes, profesionistas, agrupaciones religiosas y población en general que recorren las calles de la ciudad portando marmotas y faroles. Algunas mujeres bailan cargando sobre su cabeza canastos de flores con figuras de liras, palomas, azucenas y fuentes, en medio del estruendo de los cohetes y la música de las bandas. Al albe del día 18 se le cantan las mañanitas y se procede a sacarla en procesión. Por la noche, tras los oficios religiosos, se quema un castillo y puede disfrutarse de una verdadera cascada de fuego color oro gala de la pirotecnia.
Fray Diego de Osorio. Prior del
Convento de San Agustín de Acolman, obtuvo del Papa Sixto V una bula para celebrar en la Nueva España del 16 al 24 de diciembre unas misas,
llamadas “de aguinaldo”. La bula se cedía indulgencias y remisión de todos los
pecados a quienes asistieran a las celebraciones. Estas misas constituían
en realidad un novenario de preparación
de la navidad y se llevaban a cabo en la madrugada , en los atrios de los
templos en ellas se intercalaban
pasajes y escenas de la navidad y al final se rompían piñatas. Así mismo
San
Francisco de Asís escenificó el nacimiento del niño Jesús mediante Figuras,
iniciando ahí la costumbre de colocar “nacimientos “ en los templos y en la
casas durante la temporada decembrina. Actualmente las posadas es una mezcla
de lo religioso y lo pagano: en barrios y colonias de la ciudad de Oaxaca los creyentes se organizan
designando quienes serán las madrinas durante los 9 días que duran las
celebraciones. Todas las noches a partir de las veinte horas las personas
recorren los alrededores portando efigies de los peregrinos (San José y la
Virgen Maria), así como faroles, velas y luces de véngala, haciendo sonar
silbatos y cantando letanías. Al llegar a la casa permitida la entrada, rezan
un rosario en honor a los peregrinos y al niño Jesús. Luego, los presenten
degustan antigüitos regionales y bebidas confortantes como el ponche; a los
niños se les reparten los “aguinaldos” galletas dulces de colación envueltos en
papel de china y se proceden a romper la piñata.
Es costumbre que algunas personas soliciten ser madrinas de las posadas y cubran todos los gastos. El 2 de febrero día de la candelaria, ellas llevan su respectivo niño Dios a algunos de los templos para que sean bendecidos.
Aunque esta tradición data de la
colonia, fue el jueves 23 de diciembre de 1897 cuando se inicia la tradición
como la conocemos ahora. El evento constituyo un éxito teniendo como escenario el
adoquinado del jardín central de la ciudad de Oaxaca (actualmente el Zócalo o
Plaza de la Constitución).- la costumbre se a conservado hasta nuestros día, en
1908 la plaza de rábanos paso a ser noche de rábanos en 1922 los puestos de
rábanos y flores fueron ubicados en la alameda de León. Año con año a lasa
veinte horas del 23 de diciembre los hortaleros se exponen en el Zócalo sus
rábanos hojas de totomoxtle y flor inmortal en ingeniosas representaciones de
la Navidad y costumbres propias de la región. Un jurado los califica y otorga
premios a los mejores puestos. Esta fiesta es un gran atractivo para propios y
extraños y conjuga el arte y la tradición del escenario mágico y espléndido de
la noche oaxaqueña.
El origen de las calendas se remota a los frailes evangelizadores de Oaxaca
en el siglo XVI. En 1741. el Obispo Don Tomás Montaño dispuso que se integraran al procesión de Hábeas unos muñecos enormes confeccionados en papel y manta,
accionados por personas desde su interior, que se denominaban “gigantes” y representaban las diferentes razas del
mundo. Actualmente el 24 de diciembre
por la noche, cada uno de los barrios y sus templos han preparado la
calenda, las gentes que forman las cofradías
están listas. Cada gripo escoge la “marmota”, un artístico farol muy
grande armado de carrizo y forrado con
papel de china de colores. La procesión sale de la casa de la madrina : primero
van los coheteros,, seguidos por la banda de música, atrás la madrina lleva al
niño Dios, le siguen la personas del barrio, portando faroles y banderitas de papel picado. Un carro alegórico con algún pasaje bíblico, con
niños que lucen vistosos trajes de
Ángeles o imágenes religiosas. Todas las calendas de los diferentes
barrios confluyen en el Zócalo, en un
espectáculo admirable, bello y pleno de júbilo, luego, cada comitiva
vuelve a su respectivo templo, para la
misa de gallo.
Última actualización: 26 de Enero del año 2007 E:. V:.